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Mostrando entradas de diciembre, 2023

IV. Gusanos crecidos

  IV Gusanos crecidos en la sangre de las sábanas de un paciente de hospital. Es un verso iniciático con cierto aliento turbio y misterioso. Lo leí en el vuelo de ida a Dublín por la pluma escrita de Stephen King cuando aún no tenía el privilegio de ser escritor a tiempo completo y se ganaba el pan en una lavandería del hospital. Imaginé el rastro de color que también dejé yo en el suelo de la Urgencia al cerrar con sutura la herida en el mentón que se hizo alguien mientras bailaba en una discoteca. Tal vez eran las cinco de la madrugada y no había dormido. Flores crecidas en la sangre dejada en un campo de batalla. Tal vez seduzca la idea de que pueda comenzarse algo tras una pérdida tan personal como esta.

III. Valdepeñas

  III. Valdepeñas   Hay veces que tienes la suficiente resaca como para no ir a ninguna parte. O al menos, intentar no hacerlo nunca bajo la orden estricta de la prudencia. Me gustó imaginar unos labios de vino tinto en la tierra en la que los chicos madrugan para hacer vendimia. Me gustó escuchar la fiesta bajo mis pies, hacer dormir sobre la fiesta con los pies por delante. A veces hay que sacar la sangre, usar bien la parte cóncava de la cuchara y dejar nuestro cadáver como un exoesqueleto vacío para rehacer el verso del día. Me gustó imaginar unos labios de vino tinto a fuerza de un desencuentro. El polvo en la cueva va almacenándose sobre los cántaros atestados de vino y alguien brinda por el vino nuevo del año desde el cielo.

II. Río Liffey

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  II. Río Liffey Estás en una cafetería del centro sentado delante de un ventanal enorme. Te mojas lso labios con el café latte que es la única forma de café que sabes pedir con la suficiente cafeína como para mantenerte un poco más despierto por unas horas. Fuera discurre el río Liffey. Dentro el vaho te empaña las gafas. Observas con detenimiento. El free tour en tres horas y crees haber visitado todos los monumentos de la ciudad, jamás todos sus pubs. ¿Cuál es el mejor pub de Dublín? Buena pregunta. Pregunta que me he hecho durante muchos años. Diría que el que esté más cerca de casa. Resuenan las palabras del guía. Continúas observando el tempo del transeúnte. Algunos vuelven como momias a casa. Otros han madrugado lo suficiente como para pasear por la orilla empedrada del río. Algunos cargan regalos con bolsas de papel de una famosa tienda de souvenirs de al lado con llaveros de oveja a seis euros. Otros corren deprisa a alguna parte que jamás conoceré. Aún escuece el rele...

I. Te has equivocado

  I Te has equivocado. Es esta la sensación. No debiste pensar, no debiste sentir. La noche tiene algo de espanto en su puerta abierta. Puerta que se abre igual que un esternón de cangrejo en nochevieja, pectoralmente. Nochevieja solitaria. Te multiplicas y el error acude a exigirte cuentas. Madrugas lo suficiente y te cruzas con alguien que ha dormido junto a la escalera toda la noche. Toda una noche. Le miras con miedo, te mira con miedo. Y te largas. Debí haberle preguntado si necesitaba algo, si había perdido algo importante. Guardas el cadáver que vestiste en la profundidad de la oscuridad revisitada. Me he equivocado. Atrás queda el murmullo de unos labios entreabiertos.