IV. Gusanos crecidos

 

IV

Gusanos crecidos en la sangre de las sábanas de un paciente de hospital. Es un verso iniciático con cierto aliento turbio y misterioso. Lo leí en el vuelo de ida a Dublín por la pluma escrita de Stephen King cuando aún no tenía el privilegio de ser escritor a tiempo completo y se ganaba el pan en una lavandería del hospital. Imaginé el rastro de color que también dejé yo en el suelo de la Urgencia al cerrar con sutura la herida en el mentón que se hizo alguien mientras bailaba en una discoteca. Tal vez eran las cinco de la madrugada y no había dormido. Flores crecidas en la sangre dejada en un campo de batalla. Tal vez seduzca la idea de que pueda comenzarse algo tras una pérdida tan personal como esta.

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