VI. ROPA COLGADA EN LA TERRAZA
VI. ROPA COLGADA EN LA TERRAZA
He dejado las camisetas que uso como ropa interior colgadas
de perchas en la terraza. Así no se arrugan o creo evitarlo. Delante de la
terraza se despliega el pájaro que es un patio donde los fines de semana
celebran encuentros de solteros y casados para intercambiar sus parejas
respectivas. Imagino entonces la saliva del intercambio. Y algo inquieta a la
vez que seduce. Yo me siento lejos de esta práctica. Pero hay parejas que
sostienen su estructura habitual en ellas. Después llega el bautismo azul
oscuro de la noche y los mil ojos de buey ya miran hacia el espectáculo
interior donde varios cuerpos rompen la profunda serenidad del sábado en un
extrarradio del corazón de Madrid. Pienso que no quedó bien la camiseta con el
nuevo suavizante y que tal vez no haya arrancado el frío la humedad que queda
más allá de la mancha de tomate o el bajo del pantalón que manché de sangre por
el roce del zapato nuevo. Pienso que últimamente desaparezco con mayor
frecuencia de las fiestas y que repito algún patrón que desconozco.
Comentarios
Publicar un comentario